Martes 25 de agosto, a las 20 hs.
CHOP SHOP (EE.UU., 2007)
Dirección: Ramin Bahrani - Int.: Alejandro Polanco, Isamar Gonzales.
PRE-ESTRENO
Chop en inglés es un verbo que significa cortar algo en pedazos. Shop en inglés se pronuncia casi exactamente igual que Chop, pero se refiere a un lugar donde se venden cosas. La nueva película de Ramin Bahrani se llama Chop Shop y al igual que su anterior obra, Un café en cualquier esquina (2005), ésta habla de personas que no pertenecen al lugar donde viven pero que buscan una forma de sobrevivir y salir adelante a pesar de tener mucho en contra. Personas que están a pedazos, que venden trozos de sí. Chop Shop.
Ale, interpretado por Alejandro Polanco, es un pequeño de no más de 12 años, quien vive en un barrio de Queens. Constantemente está buscando la forma de ganarse el sustento ya sea vendiendo dulces en el metro, DVDs piratas o trabajando en construcciones o afines. Su suerte mejora un poco cuando comienza a trabajar en un taller de autos, donde venden partes, reparan y pintan. El local es dirigido por Rob, un tipo que en cierta medida apadrina al pequeño y le permite vivir en un pequeño cuarto que hay en el lugar a la vez que le enseña los trucos del oficio. Inteligente y motivado, Ale convence a Rob de que le permita traer a su hermana mayor a vivir con él, cosa que logra y de pasada le consigue a ella un trabajo en una camioneta de venta de comida. Entendemos que ambos chicos sólo se tienen el uno al otro en la vida. Nunca hay una mención a sus padres o a familia alguna que esté esperando o velando por ellos, pero esto no es motivo de desaliento y nunca hay ni pizca de autocompasión o sensación de desamparo. La vida que llevan es la vida que tienen y deben afrontarla y aceptarla, no por esto se quedarán de brazos cruzados esperando que alguien les venga a arreglar la torta.
Los chicos trabajan duro, pero no todo lo que hacen es legal. Esta “ilegalidad” es tratada de igual manera que el resto del film y no hay un juicio de valor en ella por parte de Bahrani y nunca es mostrado como pecaminosa o con ánimo evangelizador si se quiere, eso dejémoselo a la industria más respetada y ñoña. El pequeño Ale no tiene problemas de robar partes de autos, las que vende a los negocios vecinos, además trabaja esporádicamente para otro de los talleres del sector donde por las noches llegan autos robados para ser desarmados y vendidos por parte; por otro lado su hermana es capaz de recibir dinero a cambio de algunos favores. Ninguno vive la vida que soñó pero ninguno se lamenta de esto y ambos luchan para llegar a conquistar el sueño que tienen. Ale, el más emprendedor y con las cosas más claras en la vida a pesar de su corta edad, tiene ideado juntar suficiente dinero para comprar una camioneta destartalada, la cual refaccionarán y utilizarán como puesto de comida a cargo de la hermana. Algo tan pequeño como eso les puede cambiar la vida de manera insospechada.
Se nota que detrás de Un café en cualquier esquina y Chop Shop existe el mismo hombre, quien sabe lo que quiere explorar y tiene las ideas claras en un universo propio y definido. El mundo de Bahrani es el de la soledad, el esfuerzo y el de lograr encontrar un lugar propio. Tanto en Un café en cualquier esquina como en Chop Shop, los personajes principales quieren comprar su forma de medio de vida y no ser empleados ni depender de otros. Ambos ahorran y no sólo tienen un trabajo como forma de sustento, sino que tienen que trabajar haciendo distintas cosas. Ambos tienen otros por quienes quieren preocuparse. Resulta curioso que ambos quieran comprar lo que es un “local” de comida y que ambos tengan como ayuda en su sustento la venta de DVDs piratas, quizás son elementos de carácter más biográficos en la vida del director. Lo que no es extraño es que las nacionalidades de ambos protagonistas sean ajenas al país donde residen. Ahmad Razvi, protagonista de la primera y Alejandro Polanco es mexicano. Todos son seres transplantados culturalmente y que no logran afianzarse en el lugar donde viven, hombres desarraigados y en parte doloridos, pero siempre dispuestos a dar la batalla. Personas que se equivocan, cometen errores y confían en quienes no deben. Al final son humanos y las películas de Bahrani está llenas de ellos y están llenas de verdad.
Blog CineConChile, 27/08/09.

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