24.8.09

DAYTIME DRINKING (Corea del Sur, 2008)

Cine Club Rosario
Martes 25
de agosto, a las 22 hs
Dirección: Young-Seok Noh - Int.: Kang-hee Kim, Sam-dong Song.
Competencia Internacional, BAFICI 2009.
PRE-ESTRENO


Crónica de un viaje en el que abundan el absurdo, los malentendidos y el alcohol de cualquier tipo y a toda hora, Daytime Drinking ha sido la novedad coreana más sorprendente del circuito de festivales en 2008-2009. Tal vez sea porque en su ópera prima de bajísimo presupuesto (10.000 u$s), además de dirigir, Young-Seok Noh escribió el guión, fue el camarógrafo, produjo, editó, hizo la música, el sonido y el diseño de producción. Pero estos datos son anecdóticos y no están puestos como excusas. Daytime Drinking no las necesita: es una película con un relato fluido, de múltiples locaciones, sin imperfecciones técnicas y que parece hecha por un equipo por lo menos mediano. Sin embargo, lo realmente importante es el logro general: una nublada comedia que mediante toques del viejo Jarmusch –y con una circulación de objetos y personas que nos hace pensar en el cine de Martín Rejtman– presenta un viaje inconcebible, ingentes cantidades de alcohol y un protagonista imposible de resistir (Catálogo de 11º edición BAFICI).

“La película coreana nunca te va a dejar de a pie”, reza uno de los lemas esenciales del Manual del Asistente a Festivales, y el BAFICI volvió a demostrar que no falla. Not Sool (que para su distribución internacional se conoce como Daytime Drinking) es una de esas películas en las que el espectador nunca sabe del todo qué va a pasar, cómo va a seguir, de qué manera reaccionará cada personaje en la siguiente escena.

Emprender un viaje para olvidarse de ella, una mujer que ha decidido romperle el corazón al protagonista de Daytime Drinking, road movie en la que se recorren lugares prácticamente desolados a pié, colectivo y automóvil. Un trip impulsado por bebidas y comidas de variada índole, pero sobre todo por el bendito soju, hermano coreano del sake. Y si de líquidos hablamos, la ópera prima de Young-Seok Noh, quien presentó la película en este Bafici, detona sus momentos de desparpajo a partir del consumo excesivo de alcohol: los personajes poseídos por el “dulce néctar” caen en enredos y malentendidos, cruzando una y otra vez sus caminos con resultados disímiles (las idas y vueltas sobre el mismo terreno visitado logran acrecentar la efectividad de cada uno de los gags). Lo que más se aprecia de este magnífico film es la calidez y sencillez con la que el realizador resuelve hasta el conflicto más terrible: no hay groserías, no hay subrayados, no hay drama.

Daytime Drinking es una de esas películas en donde el personaje invita con cortesía al espectador a compartir su historia, integrándolo al relato sin provocar angustias desaforadas (puede pensarse en cierta desazón si se tiene en cuenta el motivo que da inicio a esta aventura, sin embargo esto jamás adquiere niveles exacerbados). Y sí, hay algo de aquellas Flores rotas de Jarmusch: desde el ringtone de un celular que se asemeja a aquel tema, Ethanopium de Dengue Fever, que acompañaba constantemente a Bill Murray en su viaje (y que en el film de Young-Seok Noh se aprecia mejor en los títulos finales) hasta elaborar una idea de camino cíclico que no parece tener fin aparente (como esos planos últimos de Daytime Drinking y Flores rotas nos indican). Puede que a simple vista la película del realizador surcoreano nos diga que los personajes toman para no enamorarse o para olvidarse de “ellas”; aunque puede que también el beber en Daytime Drinking adquiera la fuerza necesaria para establecer vínculos tan fortuitos como imperecederos.

Ezequiel Villarino, 02/04/09, Blog Cinemarama.


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