Dirección: Kiyoshi Kurosawa - Int.: Teruyuki Kagawa, Kyôko Koizumi.
Premio “Un Certain Regard”, Festival de Cannes 2008.
Premio “Mejor Director”, Festival de Mar del Plata 2008.
PRE-ESTRENO

Narrativamente impredecible y estéticamente sobrio, el film de Kurosawa concentra su relato en la secreta pauperización de la clase media japonesa; la institución elegida es una familia, constituida por dos hijos, esposa y el espantoso concepto, aquí pertinente, de jefe de familia. El más pequeño todavía está en la escuela, mientras sueña con aprender música.
La mirada de Kurosawa es micropolítica y estructural. El Tokio de Kurosawa es despiadado: un hombre de 40 años, en términos laborales, es prácticamente un anciano. En esa ciudad, además, hay ollas populares, y parece ser normal que la visiten los ejecutivos despedidos. Es un orden social piramidal y excluyente.
Así descripta, Tokyo Sonata parece ser una novedosa aproximación del realizador al realismo social, y en un principio lo es. Sin embargo, cuando la película se acerca al epílogo, Kurosawa le impone al relato un devenir fantástico aunque contenido. Un conjunto de situaciones inverosímiles (un robo, un hallazgo de dinero, un accidente callejero, una absurda visita a la comisaría) altera inesperadamente la totalidad del registro, una aceleración de la crueldad por vía del absurdo que podrá ser inverosímil pero que está subordinada a una coda extraordinaria, momento en el que el arte se constituye como el único consuelo confiable.
Kurosawa hace de la elipsis un efecto sobrenatural. El niño, al que vemos siempre cerrar el piano cuando termina sus clases y nunca vemos tocar, cierra la película interpretando a Debussy. Es un instante sublime, un envés de los silencios totales que acompañan a las escenas más dolorosas de la película.
por Roger Koza, Blog "Con los Ojos Abiertos".
Martes 29 de setiembre, a las 22 hs. PERSEPOLIS (Francia, 2007)Dirección: Marjane Satrapi - ANIMACION
Premio del Jurado, Festival de CANNES 2007.

Sería osado decir que Persépolis es una producción que merece ingresar en un catálogo de cine freak. Quizá el hecho de ser un trabajo animado ayude a considerarlo por fuera de lo convencional, del medio típico para construir representación.
Claro que, además, la idea de plasmar las últimas décadas de historia iraní a través de toons en blanco y negro, es toda una jugada, una pulsión cinematográfica que merece el destaque, la celebración.
Persépolis cuenta lo antedicho, pero desde la mirada de una mujer que parece contar su historia desde el recuerdo, en medio de un aeropuerto internacional. A través de Marjane, la protagonista cuasi omnipresente del film, se nos cuenta como fueron los años de cuasi-occidentalización del país, con su ropa sport y sus mujeres de vestimenta libre y caras al descubierto.
Luego de ese breve lapso histórico, los ayatolas. Y todo lo que conocemos sobre la historia iraní desde esta parte del mundo que funciona a modo de contra espejo. Marjane vive, siente, piensa, reflexiona. Al modo de una Mafalda de tierras lejanas, la ninfa desgrana reflexiones inteligentes y escupe ideas disonantes en una tierra donde cualquier matiz aparece como conspirativo y peligroso.
Desde lo técnico, deslumbra el aparente minimalismo de la realización; en blanco y negro (con algún toque de color por allí y allá), sin ningún tipo de parafernalia 3-D. El film fluye y con él la historia, contada con buen pulso y provocando un interés que compite y hasta supera el que puede provocar cualquier superproducción digital de esas que parecen habernos acostumbrado el gusto y la mirada.
por Daniel Castelo, Blog Zonafreak.
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